martes, 6 de marzo de 2012

CARDO MARIANO

Sylibum marianum Gaertner. Familia: compuestas/asteráceas

Protector hepático
Su fruto contiene silimarina que actúa directamente sobre las células del hígado, regenerándolas y combatiendo las sustancias hepatotóxicas. Favorece la secreción de la vesícula biliar, por lo que se  aconseja en caso de insuficiencia hepática y cálculos renales. Se recomienda como tratamiento complementario de cirrosis, hepatitis, esteatosis, colecitopatías crónicas e intoxicaciones por setas venenosas. Además mejora la circulación sanguínea abdominal y del área genital, por lo que se recomienda para menstruaciones abundantes, hemorroides, varices y hemorragias nasales.

Descripción de la planta
Planta anual o bianual que puede alcanzar 1,5 m de altura y presenta un tallo robusto y ramoso. Sus hojas son muy brillantes, grandes y onduladas, con manchas de color blanco, sus bordes tienen espinas. Sus flores son de color púrpura, colgantes, tubulares y tienen capítulos florales grandes, de hasta 8 cm, con brácteas muy espinosas. Sus frutos son aquenios negros, brillantes y plumosos, moteados de blanco. Son sus frutos los que se utilizan en fitoterapia, aunque sus hojas, una vez desprovistas de las espinas, pueden consumirse frescas en ensaladas.

Hábitat
Crece espontáneamente en terrenos incultos de muchas zonas templadas, principalmente en el sur de Europa.

Modos de presentación
Polvo, tintura, tintura madre, extracto seco, nebulizado.

Datos de interés
Infusión de cardo mariano:
  • 100 gr de semilla
  • 1 l de agua
Poner las semillas en el agua hirviendo y dejar reposar 15 minutos. Tomar 3 tazas al día.
Hay que indicar que los principios activos del cardo mariano no son muy solubles en agua, por lo que es preferible el polvo de las semillas que las infusiones.

Precauciones
No se conocen efectos tóxicos, incluso a grandes dosis.

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